sábado, diciembre 31, 2005

El Comercio en Boconó

La dinámica comercial de Boconó ha estado sometida tradicionalmente a los altibajos de la agricultura y la ganadería. Productor de frutos, legumbres y derivados de la leche, los mercados boconeses han estado abastecidos de artículos de primera necesidad que se expenden ordinariamente en bodegas, abastos, almacenes y los días sábado en los mercados abiertos a donde concurren los vendedores -campesinos en su mayoría quienes traen sus alforjas repletas de flores y de frutos- y compradores de áreas urbana y rural.

Al comienzo del nuevo milenio vale la pena detenerse en algunos rasgos de este comercio activo y variado que caracteriza a la comarca para determinar cuales rubros se mantienen y cuales se han incorporado para incrementar la oferta.

Se propone iniciar un recorrido por el Centro de Servicios Campesinos Tiscachic, en cuyos espacios ejercen su rectoría los campesinos de toda la comarca, área que comprende no solo los caseríos próximos sino también las Parroquias y sus respectivos centros poblados, y que constituye un ejemplo estimulante de negociación directa sin intermediarios.

En su interior se ubican los pequeños productores (hortalizas, frutos y flores, quienes ofrecen desde un “ramito de cilantro” hasta huacales de apios, papas, aguacates, hierbas medicinales y otros; el mediano productor comercializa directamente con mercados periféricos de Barquisimeto y Caracas.

En Tiscachic ( en lengua Cuyca: todos hermanos), hay un mercado de animales: bestias de carga, caballos de paso, bueyes, ovejas, cabras, gallinas, conejos, son objeto de compraventa o trueque. Los interesados los evalúan visualmente, los sopesan, a partir de lo cual inician la negociación directa de productor a consumidor.

En este Mercado Campesino tienen los artesanos un lugar de privilegio en donde establecen acuerdos directos para la venta tanto de un objeto de cerámica, piedra, fibras vegetales, orfebrería, como ajustes de negociaciones por vastas unidades con determinados diseños que se despachan a cualquier lugar del país o del mundo.

Las afueras se desbordan de vehículos de grande, medianay pequeña capacidad, algunos de los cuales vienen desde las ciudades próximas a complementar lo que falta en el entorno boconés: comercializan allí granos, frutos del mar, derivados lácteos e igualmente, ropa, enlatados y cuanto es necesario para satisfacer desde una exigencia familiar hasta una bodega ubicada en lugares remotos del Municipio.

Como nota sobresaliente de esta bulliciosa actividad y como presencia característica de las últimas décadas, la economía informal representada en los buhoneros y vendedores de comida rápida ocupa desde la madrugada áreas circundantes para ofertar su variada mercancía.

En la ciudad de Boconó la actividad comercial se traduce en la cada vez creciente presencia de Supermercados, Abastos, Almacenes, Bodegas, Restaurantes, Hoteles y Posadas, Pizzerías, Heladerías. Múltiples servicios están representados en el sector comercial por tintorerías, lavanderías, floristerías, peluquerías, barberías, panaderías, zapaterías.

La empresa familiar se impone con carácter exitoso. Sin orientación técnica calificada ni recursos que provea el Estado Venezolano, los pobladores boconeses no se quedan en el mismo lugar lamentándose de su suerte sino que prueban con gestiones tradicionales (granjerías, comida casera) o con novedades de la tecnología (fotocopiadoras, compucentros, cibercafés, telefonía celular), salas de video juegos, talleres de publicidad y artes gráficas).

El panorama usual de la ciudad es de agitación y movimiento. Esta variable pudiera ser altamente positiva sino fuera por el caos en el que todo ocurre: ruidos, anarquía en el tránsito, graffitis, basuras, borrachos, mendigos, abusos de palabras y de hecho. Las sucesivas autoridades permiten que la imagen de la ciudad se degrade progresivamente y posponen, en aras de otras urgencias, la reglamentación sencilla y urgente que esta dinámica exige.

Las monedas que circulan son las vigentes a las cuales se adicionan los cheques, los pagos con tarjetas de débito o crédito que proporcionan la banca instalada. Lejos quedaron aquellos compromisos que se afianzaban en una máxima que la comunidad respetaba: “el buey por el cacho y el hombre por la palabra” y que permitía facilitar confiadamente altas sumas de dinero en la seguridad de que sin documento alguno y solo con uno o dos testigos o sin ellos, llegado el término del acuerdo, se recibiría, contante y sonante, la cantidad facilitada en préstamo. Lejos tambien las monedas de uso hasta bien entrado el siglo veinte: el centavo, cobre o churupo (0, 05): el medio real (0,25); el real (0.50); el bolívar (1.00): la moneda de a cuatro reales (Bs. 2.00); el peso macuquino (Bs. 4.00); el fuerte (Bs. 5.00). Mucho más lejos la libra, la morocota, el pachano, monedas de oro que circulaban abiertamente hasta la mitad del siglo pasado.

Siguen ejerciendo su rectoría algunas medidas tradicionales: el café sigue cosechándose, ensacándose y comercializándose con la medida del quintal (46 kilos o 100 libras); el maíz y otros granos (caraotas, arvejas) como que rinden más si en vez de pedir la cantidad en kilos la solicitamos por arroba (ll kilos y medio o lo que es lo mismo 25 libras). El trueque es válido y satisfactorio: bien puede intercambiarse un saco de pimentón o de cebolla por una arroba de fique (que no es otra cosa que la cocuiza cardada y asoleada), o una yunta de bueyes por un par de caballos o de mulas briosas. De vez en cuando baja de las altas montañas un burrito cargado de flores que no acepta negociar con nadie hasta no desmontar y ubicar tal mercancía y la accesoria: huevos, cuajadas, ají chirere, cilantro de fraile, cilantro de montaña. Muy atrás o allá, lejos, muy lejos, suelen estar vigentes acuerdos de tierra por fanegas, almudes y cuartillas En los almacenes pocas personas piden un cierto número de varas: ahora el metro se impuso

Almacenes connotados ofrecen aún mercancía importada pero a precios casi inaccesibles: porcelanas, tallas de cristal, cubiertería de plata, lámparas, espejos, joyas. Vienen de Europa, de los Estados Unidos, de Colombia, del Ecuador, Corea. Sin embargo comparten con esta selección de privilegios otros objetos de menor cuantía que puede adquirir el común: libros, cuadernos, artículos de escritorio.

Ni la más elemental vanidad puede equiparar el comercio local con el que ofrecen ciudades próximas a donde los boconeses viajan para proveerse de las maravillas y gangas que ofrecen El Tijerazo, Mundo Graffiti, Zara u otro de los grandes almacenes de la actualidad. Pero todo boconés se siente muy orondo cuando escucha a visitantes maracuchos, que abundan todo el año, admirarse de la calidad de las telas que encuentran en la ciudad de Boconó o de la multiplicidad de ofertas con que pueden atender sus urgencias: talleres mecánicos, estaciones de servicio, ferreterías, farmacias, centros de salud, gimnasios, agencias de festejos, funerarias, estudios fotográficos.

Los incautos son seducidos por los espejismos que ofrecen centenares de agencias, puestos y vendedores de lotería que funcionan abiertamente con perjuicio del presupuesto familiar.

Los impuestos municipales derivados de varios rubros alcanzaron en el año 1999 una suma inferior a los 80 millones de bolívares (patentes de vehìculos, patentes de industria y comercio, apuestas lícitas, espectáculos públicos, entre otros.) De estos se recaudó por comercio e industria un aproximado al 45%

La pequeña y mediana industria está representada con dignidad, por las torrefactoras de café con maquinaria apta para selección, tostado, molido y envasado del producto final. Después de numerosos altibajos se mantiene una oferta -limitada- de champiñones producidos en Boconó. Crece la de las moras de Castilla, materia prima para la elaboración de mermeladas y vinos; se mantienen invictas las granjerías domésticas de mantecadas, chulas, biscochos, pasteles y arepas de maíz pelado. Surgen con ímpetu las siembras de espárragos, brócoli, espinacas y acelgas -verdaderas novedades en el yantar boconés-.

Es sorprendente la variedad de oficios que satisfacen la demandadel público en las respectivas materias. Así, carpinteros, ebanistas, herreros, sastres, costureras, restauradores de cuero, aluminio,, plomeros son trabajadores por cuenta propia que se defienden con su trabajo eficiente. En ramas del arte sobresale una industria de vitrales que ya es famosa en todo el país: igualmente orfebres, pintores, escultores, manualistas de diversas tareas (bordado, tejido, repostería).

Las personas se desplazan en vehículo a motor: automóviles, busetas, autobuses, todoterrenos. Las empresas de transporte extra urbano -cooperativas en su mayoría- mantienen una curva satisfactoria de ingresos dados los desplazamientos constantes de visitantes y pobladores: los polos de atracción se llaman todavía Caracas, Barquisimeto, Valera, Guanare, Maracaibo. A ellos concurren o de ellos provienen los usuarios.

Tarda el turismo en aparecer como recurso económico estable para a comarca. Un aeropuerto deficiente que requiere de urgente evaluación y reacondicionamiento aún no acaba de ser utilizado por líneas de pequeños aviones comerciales que ofrezcan un recurso de movilización rápida; las carreteras de montaña que nos unen con Trujillo (vieja Carretera Boconó vía Páramo La Cristalina) y con Niquitao y Las Mesitas, siguen siendo un cuento de camino riesgoso y accidentado. Se le encoge el corazón al boconés al ver desaparecer el peaje que por vez primera diligenciaba rápidamente solución a derrumbes, baches, cunetas enmontadas y accidentes viales en la carretera Boconó-Flor de Patria.

Los esfuerzos de grupos familiares para acondicionar espacios con Posadas y hospedajes se ven compensados solo en las temporadas pico: diciembre, semana santa, vacaciones, cuando el turismo familiar, que no cesa en esas temporadas, garantiza presencia y recursos para cubrir estadías.

Las ofertas más firmes como son el escenario natural (el río, la montaña), los parques nacionales, los parques recreativos, las manifestaciones culturales, se desdibujan frente al problema de la inseguridad, el desorden urbano, las construcciones deplorables, la ineficiencia, la falta de imaginación.

Desaparecieron las ventas de vehículos que constituían nota estimulante en el comercio local de la séptima a la novena década del siglo que pasó. Quienes se ocupaban de tales oficios rápidamente se reacomodaron en otros menesteres.

Desaparecieron, casi para siempre, a no ser uno u otro ejemplar conducido por un estoico sobreviviente, los trapiches, las grandes fincas donde se cosechaban simultáneamente el café y los frutos menores. Las fluctuaciones en los precios del café conmueven los cimientos de la estructura productiva del Municipio, hoy como ayer.

Nuestra población, mayoritariamente minifundista, sigue representando con orgullo y eficiencia su condición de “pobre, pero honrada” y al frente de su pequeño fundo sobrevive y se inserta en la cadena comercial con las primitivas herramientas que a través de los siglos ha manejado. Nada de tractores ni máquinas que todo lo solucionan. Nada de eso. La coa, la paleta, la chícura, el barretón y la pala para lo que salga. El corral abierto en el día y reservado por la noche para las gallinas ponedoras. El chiquero para el cochinito que proveerá lo necesario para las hallacas, y, los muy afortunados, contarán con un area verde para pastorear su ganadito que les otorgará leche y cuajadas para hacer “los embutidos” que no son otra cosa que arepa rellena con cuajada y sudada en el budare hasta ponerse dorada.

De los precios ni se diga. Se multiplicaron y crecieron. También los salarios. Pero si no se tuviera esa botija llena que es la familia, la solidaridad que da para la mano vuelta, el convite y la callapa, difícilmente podría contarse este cuento.

Allá en lo alto de la colina, al regreso del mercado, cuando se cumplió con el compadre, se brindó por el porvenir, se visitó al familiar enfermo en el hospital y se regresó al regazo familiar, un cafecito espera, humeante, oloroso, cálido y oportuno para descansar un rato y prepararse para la mañana del domingo y la asistencia a la misa mayor.

En cuanto a los núcleos familiares urbanos se defienden con el desempeño laboral que, aunque modesto, permite cubrir exigencias de primera necesidad. Construyeron sus casas, cultivan en el seno de la familia la solidaridad y el respeto mutuo. Son buenos vecinos. Compiten en gentilezas y atenciones en épocas especiales. Todavía se hacen visitas y se comparten pequeños obsequios. Se arropan hasta donde les alcanza la cobija: no son muy audaces, a menos que un crédito de alguna empresa sindical les ampare contra intereses que crecen y se desbordan y en este caso se “embarcan” en negocios con piso firme para no resbalar.

Los principales empleadores son los organismos del Estado: por lo menos amparan a sus afiliados. Quienes laboran en casas comerciales o en otros escenarios, se someten a acuerdos tácitos con el patrono para recibir algún recurso económico que otorgue liquidez a sus urgencias.

La Cámara de Comercio e Industria tiene presencia y peso en la comunidad. Lideriza algunas acciones. Las radios y televisoras constituyen un recurso local de alto ascendiente en la comunidad. Se reciben los periódicos regionales y nacionales. Hay varias bibliotecas públicas. La gente se defiende con el sudor de su frente y apela a los amigos en caso de extrema necesidad.

Lourdes Dubuc de Isea

Boconó.org ©2001

2 Comentarios:

Blogger Angel dijo...

Me conmueve una lectura como esta ,luego de estar ausente de la patria por varios años y de haber vivido algunos años en bocono y haber estudiado en la E.T.A de Mosquey alla por los 80, esta lectura me transportó a esos dias y senti mucha nostalgia , por que a pesar de no haber nacido en bocono, lo siento y lo sentire por siempre como un lugar que dejo una gran enseñanza en mi, ruego a dios por que mantenga por siempre esa misma esencia de pueblo de montaña.

Angel Requena

3:07 AM  
Anonymous la negra dijo...

hola, soy NORYBEL durante casi cuatro años estuve estudiando en fundacion la salle en bocono, me gradue en el 2000 y no he logrado regresar a ese pueblo maravilloso donde pase momentos maravillosos junto a todos los amigos que alli conoci, revisando las paginas wed del pueblo me encontre con este excelente portal, que publica lo mejor del jardin de venezuela. realmente entre para ver si podia obtener alguna informacion sobre las recetas de las malteadas que hacen alla ya que siempre iva en las noches boconesas a deleitarme con los ricos sabores que ofrecian a su clientela los panas de malteadas la paz. pero no he podido conseguir gran cosa; de cualquier manera quiero aprovechar la oportunidad para enviar un saludo especial a la gente lindo del pueblo mas bello de mi pais... pronto he de volver

6:33 PM  

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